Sector Frutícola – Agrícola Quintil
El positivo impacto de un buen liderazgo

A comienzos del siglo pasado, la Familia Ariztía donó numerosas hectáreas, ubicadas en la Provincia de Quillota, a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, para crear una escuela agrícola y trabajar las tierras. Parte del fundo fue expropiado durante la reforma agraria, con lo que la Universidad se quedó con 600 hectáreas, de las cuales 400 son cerros y 200 son planas. Éstas últimas están siendo manejadas con una agricultura intensiva, tecnificada y con los más altos estándares de productividad.

No obstante, en un comienzo el fundo presentaba muchas carencias. Se explotaba con cultivos de chacrarería y de muy baja rentabilidad, como alcachofas, maíz y alfalfales para el ganado.

A principios de los 90, se le propuso a la rectoría de la Universidad independizar el fundo y manejarlo bajo un RUT y administración independiente y renovada, con el fin de mejorar las utilidades. La idea fue aprobada y en octubre de 1994 se hace efectivo el traspaso a Inversiones Quintil, que funcionaba solamente como un packing para procesar los productos del fundo. La nueva administración le paga un arriendo a la Universidad por los terrenos ocupados y los planes de inversión se toman de común acuerdo entre ambas partes.

A contar de 1995 el fundo comienza a arrojar utilidades positivas, fundamentalmente gracias a los cambios que introdujo la nueva administración a cargo de Julio Canales, que con una visión estratégica, se dio a la tarea de planificar el desarrollo del fundo, tomando en consideración las demandas de los mercados internacionales. Es así como se empezaron a cultivar las variedades de mayor aceptación y se introdujeron nuevas tecnologías para responder oportunamente a las exigencias de los mercados. Hoy se cultiva tomate bajo invernadero, en un sistema intensivo de producción anual continua; paltos, limones y naranjos, todos destinados, principalmente, a la exportación desde el año 1994.

Los cambios introducidos al predio, contaron con la progresiva aceptación de los trabajadores, principalmente gracias al liderazgo asumido por Julio Canales, orientado a motivar al recurso humano, haciéndoles partícipes de las decisiones de la empresa y promoviendo la comunicación y confianza. Anteriormente primaba el autoritarismo, por lo que los trabajadores no se sentían valorados en su desempeño, ni en condiciones para poder expresarse.

Canales señala que “había que motivarlos a que se sintieran parte de la empresa y no sólo la vieran como el lugar que les entregaba un salario a fin de mes. Era necesario mostrarles que los resultados del fundo dependían directamente de ellos e inculcarles el concepto de ganar – ganar”. Para lograr estos objetivos, la primera medida tomada fue la repartición del 30% de las utilidades con todos los trabajadores de la empresa. Por lo tanto, si el fundo tenía resultados exitosos, las utilidades serían mayores y, por ende, aumentaría la repartición para los trabajadores.

Con estas iniciativas, orientadas a mejorar el clima laboral, se fomentó un ambiente propicio para aceptar la incorporación de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que conllevan un cambio en la forma tradicional de desempeñar las labores.

Para provocar este cambio cultural, se ha invertido en la capacitación de los trabajadores la que ha abarcado muchos aspectos, desde cómo realizar labores productivas, hasta talleres con sicólogos de liderazgo, comunicación y entendimiento. Canales indica que algunos de los trabajadores anteriormente sólo respondía con monosílabos, mientras que hoy son capaces de mantener una conversación y mirar a los ojos con seguridad y confianza.

A un año de la implementación de las BPA el balance es positivo. La precaria infraestructura sólo queda en los recuerdos, porque hoy los trabajadores disponen de baños y duchas con agua caliente de excelente calidad, además de ropa de trabajo, entre otras cosas. El uso de nuevos instrumentos de protección, como mascarillas y trajes para la aplicación de productos químicos dentro de los invernaderos, ha sido lo que más ha costado incorporar. Sin embargo, las el constante diálogo entre la jefatura y los trabajadores, así como las capacitaciones, tendientes a demostrar sus beneficios ha llevado a que los trabajadores más tozudos terminen reconociendo que el uso de los trajes, reduce los riesgos en la salud.

Al mismo tiempo, la certificación de las BPA, Eurepgap 2 y la aplicación de la normativa de Tesco Nature’s Choice, asociada a un producto inocuo y a un ambiente estable, ha permitido a la agrícola acceder y mantenerse en los mercados. Actualmente, están autorizados a enviar sus productos a supermercados en Inglaterra y otros mercados exigentes de Europa y Estados Unidos. No obstante, reconocen aún tener falencias, por lo que continúan esforzándose por mejorarlas, con el objeto de obtener un producto completamente inocuo.

Este año se celebran los diez años de la fundación de la Agrícola Quintil. Entre las actividades de celebración se encuentra un asado de camaradería, entrega de reconocimientos a todos los empleados y premios especiales para los empleados destacados y de mayor antigüedad. Y es que en esta empresa, como señala el gerente, “se valora el recurso humano”.

La posibilidad de que los trabajadores puedan vivir en las casas del fundo, que otros participen en planes de vivienda y dispongan de un pedazo de tierra para fines particulares, son ejemplos de los beneficios que la Agrícola Quintil dispone para sus empleados.

La empresa pertenece a la Asociación de Agricultores, que cuenta con un sistema de asistencia médica para los trabajadores. En casos de enfermedad éstos reciben remedios básicos, lo que indirectamente ayudar a mejorar su calidad de vida. Además, se les da un incentivo a que estudien y terminen al menos el 8º básico y si es factible el 4° medio, para lo cual se cuenta con un convenio con la Municipalidad de Quillota, mediante el cual se les imparten las clases en una escuela del sector en horario vespertino. El incentivo de apoyar los estudios, también se hace extensivo a los hijos de los trabajadores, por lo que se otorga un bono de movilización y alimentación para aquellos que se encuentran estudiando en otras ciudades de la región. Adicionalmente, en marzo se entrega un bono escolar a todos los trabajadores con hijos, el cual fluctúa entre $30.000 a $50.000.

También se está ayudando a resolver problemas de alcoholismo, porque como señala Canales “la empresa prefiere recuperar a las personas antes que optar por la vía fácil de un despido”.

La empresa presta ayuda económica a trabajadores con problemas de salud, “no se regala plata, si no que se entregan anticipos, los que son descontados en las liquidaciones o gratificaciones según mutuo acuerdo”, explica el gerente, agregando que el trabajador siempre tiene la opción de plantear su problema y de recibir la ayuda necesaria.


Para noticias internacionales en inglés presione el siguiente link (Powered by CSRWire.com)